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Sobre Nosotros

Fabi y Nellit se conocieron en el año 2015. Su historía comienza como muchas de las mejores historias—no con una entrada dramática, sino con un momento compartido que parecía conducir a algo más. Ella estaba organizando una fiesta sorpresa de cumpleaños para una buena amiga. Él era solo uno de los invitados—alguien que ella no conocía, pero que, desde el momento en que le escribió para invitarlo, despertó su curiosidad. La energía de Nellit, tranquilo, seguro, y atento, la atrajo. Aquella noche, bajo luces colgantes en un patio trasero de Miami, se sorprendía a sí misma mirándolo de reojo una y otra vez.

Iban a escuelas distintas, llevaban vidas diferentes. Y, sin embargo, había entre ellos una tensión silenciosa—familiar y nueva al mismo tiempo. Algo magnético: un lento vaivén de acercarse, alejarse y volver a encontrarse. No hubo un solo instante decisivo; simplemente, fueron acercándose poco a poco, como la marea que avanza hacia la orilla. Miradas sutiles, silencios compartidos, una atracción que se profundizaba antes de que cualquiera de los dos pudiera ponerlo en palabras.

A medida que transcurría ese verano, algo empezó a florecer entre ellos: noches en la arena y en el mar, maratones de películas que se alargaban hasta el amanecer, carreras a Denny’s a las 3 de la mañana y reuniones en la playa con amigos en común. Algo alegre y ligero estaba sucediendo… pero, debajo de eso, también se estaba formando algo más. Algo que ninguno de los dos esperaba, pero que ambos sentían.

Comenzaron a salir en 2015, cuando aún eran adolescentes, intentando descubrir quiénes eran y en quiénes podrían convertirse. De Miami a Los Ángeles, a Washington D. C. y de vuelta a Miami, lo que siguió fue casi una década de crecimiento: a veces uno al lado del otro, a veces separados por husos horarios y ciudades.

Lo que hace que su amor funcione no es que sean iguales, sino que se equilibran entre sí.
Ella hace preguntas profundas; él trae respuestas firmes.
Él es la fuerza silenciosa; ella es la tormenta brillante.
He brings the energy and adventure;
she brings the meaning and magic.
Él la empuja hacia la diversión y ella lo empuja hacia el sentimiento.

Han construido un amor verdadero: divertido, profundo y completamente suyo. Un amor moldeado por años de crecer juntos, de aprender los ritmos del otro y de decidir estar presentes una y otra vez. Su relación está llena de significado y de impulso, de risas y charlas nocturnas, de comodidad silenciosa y alegrías espontáneas. No es perfecta, pero se siente profundamente… y está cementado en una confianza que solo el tiempo puede forjar.

En diciembre de 2024, Nellit le propuso matrimonio en San Miguel de Allende, México, en un anfiteatro cubierto de rosas, iluminado con velas y mariachis bajo las estrellas. Más tarde esa noche, tenía preparado algo aún más especial: una cena privada al aire libre, con un menú diseñado por un chef local para reflejar los sabores favoritos de ambos. Solo ellos dos, su propio mesero, una mesa bajo el cielo estrellado y MUCHOS cócteles de mezcal con pepino para suavizar los nervios.

Ahora, casi diez años después de aquella primera vez que se conocieron en una fiesta en el patio trasero en Miami, se casan en Cartagena: una ciudad tan rica y con tantas capas como su amor. Con sus iglesias coloniales, balcones gastados, olas chocando y música resonando por las calles empedradas, Cartagena guarda espacio para la historia, la celebración y el alma. Es el lugar perfecto para comenzar su próximo capítulo: un lugar que, como ellos, guarda tanto quietud como fuego. Cartagena fue el primer rincón de Colombia en el que Fabi puso un pie —la tierra de Nellit—, y sin embargo le recordó a la suya propia: la ciudad amurallada evocando el encanto del Viejo San Juan, el reguetón, el pulso tropical, la calidez de la costa. Cartagena se siente como él, y también como ella. El arroz con coco, el pescado frito, la música costeña. Las visitas a su abuela Lela en la cercana Barranquilla. Aquella Nochevieja inolvidable cuando Silvestre Dangond cantó junto al mar, con la luz de la luna bailando sobre las olas. Y en otra visita, algo discretamente hermoso ocurrió: la primera vez que la madre de Fabi probó los sabores costeños y se dejó llevar por el ritmo de Cartagena —sonriendo libremente en la arena, con una alegría sin reservas—. Fue como si dos familias, dos culturas y dos historias empezaran a entrelazarse. Sus raíces uniéndose en alegría. Ahora, casi diez años después de aquella primera vez que se conocieron en una fiesta en el patio trasero en Miami, se casan en Cartagena: una ciudad tan rica y con tantas capas como su amor. Con sus iglesias coloniales, balcones gastados, olas chocando y música resonando por las calles empedradas, Cartagena guarda espacio para la historia, la celebración y el alma. Es el lugar perfecto para comenzar su próximo capítulo: un lugar que, como ellos, guarda tanto quietud como fuego. Cartagena fue el primer rincón de Colombia en el que Fabi puso un pie —la tierra de Nellit—, y sin embargo le recordó a la suya propia: la ciudad amurallada evocando el encanto del Viejo San Juan, el reguetón, el pulso tropical, la calidez de la costa. Cartagena se siente como él, y también como ella. El arroz con coco, el pescado frito, la música costeña. Las visitas a su abuela Lela en la cercana Barranquilla. Aquella Nochevieja inolvidable cuando Silvestre Dangond cantó junto al mar, con la luz de la luna bailando sobre las olas. Y en otra visita, algo discretamente hermoso ocurrió: la primera vez que la madre de Fabi probó los sabores costeños y se dejó llevar por el ritmo de Cartagena —sonriendo libremente en la arena, con una alegría sin reservas—. Fue como si dos familias, dos culturas y dos historias empezaran a entrelazarse. Sus raíces uniéndose en alegría.

Por eso, regresar aquí se siente como lo más natural: a la ciudad donde sus pies tocaron por primera vez su tierra, donde la música y la luz de la luna tejieron sus mundos. Para celebrar no solo lo que han construido, sino lo que siguen siendo y lo que aún están por ser. Cartagena guarda todo eso. Mil recuerdos. Mil comienzos. Una historia de amor que sigue desplegándose. Una promesa grabada no solo bajo las estrellas, sino en años de presencia, de elección, de creer en algo silenciosamente poderoso y eternamente valioso.

Están deseando bailar,
Reír y vivirlo
Todo contigo a su lado.

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